La dichosa pregunta que ni yo sé cual es.

 

A esas horas de la madrugada no había nadie por las calles, las luces de la ciudad estaban apagadas y solo se escuchaba el sonido de la incesante lluvia. Tenía miedo de volver a llamarla y de que no se lo cogiese, tantas veces habia insistido esa misma noche, que le avergonzaba volver a marcar el número.
El salvaje viento agitaba los árboles de su alrededor, removiendo todos los restos que en el suelo habían, y el frio le poseía cada parte de su cuerpo, hasta calarle los huesos. Ahora se arrepentía de haber salído de casa dando un portazo y dejando a su amada con la palabra en la boca. A estas alturas dudada que siguera siendo su amanda.

Al fin, decidió volver a llamar, pero nuevamente su intento fué en vano. Se sentó en un mojado banco frente al edificio, donde todo estaba a oscuras a excepción de una cálida luz en una de las ventanas mas altas, allí estaba ella, allí, en el mismo sitio donde la había dejado.

Tenía que olvidarlo todo, decidió que el alcohol era su mejor opción, tenía un buen puñado de billetes para gastar en bebida, solo quería tener un recuerdo borroso de aquella noche. Recorrió de antro en antro la ciudad, gastandose todo su dinero, ingeriendo todo el alcohol que su cuerpo era capaz de soportar, agrios licores inundaban su boca, las horas comenzaron a pasar mas rápido. Olor a perfume barato de prostitutas que se acercaban, olor a humo incrustrado en su ropa, sabor amargo en su garganta. Todo comenzaba a girar, todo comenzaba a tomar otro color, ya no le importaba tanto que no le contestase el teléfono, ya no le importaba tanto su aspecto desaliñado, una sonrisa se dibujaba en su rostro pensando que mañana todo sería como siempre, todo estaría solucionado, volvería a tenerla entre sus brazos y volvería a hundir su cabeza entre su pelo. Las horas pasan, la noche avanza mas rápido de lo previsto y pronto comenzará a clarear. Decide volver a casa antes que eso ocurra, ya era suficiente, le cuesta encontrar el camino al hogar, se siente perdido y no logra dar con el camino correcto, había perdido la cuenta de las copas que había tomado, lo único que sabía era que llevaba la cartera pelada. Está desorientado y tiene que ordenar un momento sus pensamientos para recordar qué camino es el correcto. Se sostiene por las paredes, se apolla en las señales de trafico, mientras anda, cierra los ojos.. está muy cansado.

Al fin consigue llegar, el sol aún no ha salido, perfecto -piensa él- una vez dentro de su hogar, busca a su amada desesperadamente, quería pedirle perdón aunque no fuera buen momento. Quería decirle que lo sentía, que la quería… nadie contestó, gritó su nombre, y cada sílaba resonó en su cabeza como si fuese golpeado por un martillo, recorre la casa como puede… pero está vacía, entra al cuarto de baño, todavía huele a su perfume, se arrodilla en el suelo y abraza la taza, hunde la cabeza y siente como el vómito sale de su estomago pasando por su garganta, ese agrio sabor -otra vez- decide tumbarse, tiene que dormir, mañana sería un nuevo dia -piensa él- la cama… está caliente, huele a ella… no debe de andar lejos. La cabeza le dá vueltas, se siente flotar en el aire… no recordaba que un exceso de alcohol puediese causar tales sensaciones.

Al dia siguiente, cuando por fin despierta con la boca seca y pastosa mira el reloj que marca las cinco y media de la tarde, siente que el cuerpo le pesa y el dolor de cabeza es insoportable, como en los viejos tiempos -piensa el-. Consigue levantarse. Va a la nevera y se toma el “desayuno”, le resulta extraño que a estas horas no esté ella por casa, le resulta extraño que lo hubiese dejado dormir tanto, le resultaba extraño todo… ¿donde estaría? -piensa el-. No se ha dado cuenta, en la nevera hay una nota “Cuando no necesites volver a hacerme la dichosa pregunta, entonces conseguirás comprenderme, si anoche estuviste sentado en el banco de enfrente de casa calandote los huesos fué solo porque asi lo quisiste, ya sabes donde estoy”. Se siente confundido… ¿que dichosa pregunta? tambien dice algo de un banco y de calarme los huesos… no consigue recordar nada..

Mierda!! Pero que pasó anoche??

Nota del autor – Historia sin sentido que no quería que cayera en el olvido. Aqui está mejor o eso es lo que quiero creer.
Imagen; e-stez

2 comentarios

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2 Respuestas a “La dichosa pregunta que ni yo sé cual es.

  1. A veces las historias cobran sentido a medida que pasa el tiempo.
    Tu historia a mis ojos tiene un sentido, es una explicacion de un momento. Confucion desesperacion y el ardor que se llevamo dentro cuando la comunicacion se anula.

    Caminante, seguire tus pasos, me gusta esta vereda!

    Saludos

  2. Me alegra que al menos para tí tenga sentido, siempre es bueno saber que tiene sentido para alguien en un momento particular.

    Gracias por haber comentado.
    Un Saludo.

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