Crujido.

“Vamos a jugar a irnos”
dijiste con voz suave pero clara,
aunque no te moviste del lugar.
“Mataría por cinco minutos más”
dije, recordando aquella canción,
que tanto había escuchado. 

Las horas se derritieron,
el tiempo fue algo efímero
y cuándo quisimos darnos cuenta
ya había amanecido,
pero aún continuábamos
viviendo aquel sueño
en aquel tiempo presente. 

“Vamos a jugar a irnos”
dijiste muy despacio,
aunque seguías sin moverte.
“Solo un poco más”
dije, recordando una frase
tantas veces usada.

Pero algo había cambiado,
y nuestros estómagos se encogieron,
mientras nos mirábamos
con los ojos muy, muy abiertos,
siendo conscientes
de que ese juego,
al que decías jugar,
pronto sería realidad.

Un crujido sonó
al levantarnos de la cama,
algo nos dejábamos olvidado
entre aquellas sábanas,
tendríamos que volver a buscarlo
en alguna otra ocasión.

Y un último abrazo
fundió nuestros cuerpos,
antes de partir,
siendo conscientes,
pero sin decir palabra
de lo que nos dejábamos allí.

Al fin, jugamos a irnos.
Y nos fuimos, dejando la cama vacía.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.

1 comentario

Archivado bajo A Ninguna Parte

Una respuesta a “Crujido.

  1. Al final siempre nos levantamos, o en el peor de los casos nos levantan, hay que avanzar, sea para bien o para mal, no podemos quedarnos en el mismo sitio e intentar que todo sea igual que cuando empezó.

    Sólo hay que volver atrás, como bien dices, para recoger lo que se nos haya perdido o para recordar lo que un día fuimos.

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