Archivo mensual: febrero 2009

El escritor del pueblo.

Lo vemos siempre a solas, recorriendo los mismos lugares, unos días con trajes caros, otros con ropas sucias. Una vez nos quiso vender su libro, pero le dije que no nos interesaba. Ahora, siempre que nos ve nos saluda amistosamente, “hola pareja” son sus palabras, no nos guarda rencor, una persona corriente no actuaría así. Pero él es especial. Nuestro escritor del barrio. Nuestro escritor del pueblo.

Conozco a quién sí le compró el libro. Lo he tenido entre las manos. Lo he estado leyendo. Entre sus páginas encontré textos nunca vistos hasta ahora, a unos les podrá cautivar, otros no lo sabrán apreciar. Me decanté por lo segundo.

Nuestro escritor del barrio, siempre se acerca a las mesas, libro en mano, en busca de una nueva venta. Él es humilde y solo pide por su obra lo que tuvo que pagar por la impresión, no saca beneficio por ello, y ya tiene dos libros circulando por la ciudad.

Realmente no es bueno en esto de escribir, tiene faltas de ortografía difíciles de perdonar. Pero no soy yo quien debería hablar de fallos ortográficos. Nuestro escritor del pueblo no tiene en cuenta comas, tampoco puntos. Leer de esta manera un párrafo suyo, puede dejarte sin respiración. Su estilo es demasiado personal, tanto que, a veces sus palabras escritas resultan inconexas, solo él sabe lo que quiere decir.

Y que no se moleste conmigo, nuestro escritor del pueblo, pues no es una crítica esto que escribo, y un día le diré que también escribo, y será el quien no me quiera comprar nada, aunque igualmente le saludaré “hola amigo”.

No es el mejor, pero ejemplares de sus libros descansan en las casas del barrio, en casas del pueblo. No es el mejor, no es bueno, pero ha conseguido más de lo que muchos consiguieron. No es el mejor, pero tiene dos libros publicados.

No es el mejor. No es bueno.

Quizás mañana le compré el libro.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.
Imagen; J.Pablo.

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Consejo.

Podéis pasaros las noches en vela,
podéis gastaros el sueldo en prostitutas,
podéis tiraros de los pelos,
podéis escuchar música a todo volumen. 

Podéis no dormir en dos noches,
podéis escupiros a la cara,
podéis sentiros superiores,
podéis fingir que sois felices. 

Podéis alcoholizaros hasta perder el control,
podéis gemir de placer,
podéis engañar a vuestros seres queridos,
podéis huir de la ciudad. 

Podéis hacer creer que nada os importa,
podéis pelearos en mitad de la calle,
podéis buscar un trabajo mejor
podéis derramar una copa de vino. 

Podéis romper espejos y cristales,
podéis entrar sin hacer ruido,
podéis salir disparados,
podéis vivir ajenos al mundo.

Pero no intentéis escribir un poema.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.

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Hijo del desasosiego.

Altas horas de la madrugada, se encuentra solo en casa, danzando de la cama a la nevera en busca de una cerveza, abre la puerta y coge la más fría, se vuelve a la cama lata en mano. Se termina la cerveza, no puede dormir, vuelve a abrir la puerta de la nevera, no sabe cuántas latas se ha bebido ya. Continúa largo rato con la monotonía de este paseo. La última lata de cerveza es arrancada de las entrañas de la nevera, con esa vieja y mal cuidada mano, se acerca a la ventana y se queda largo rato mirando, observa todo desde su oculto rincón, por las calles el tráfico es escaso, un vagabundo duerme en un banco, un perro solitario husmea en sus bolsillos, otros dos vagabundos se están peleando por un cuarto de botella de whisky, los semáforos siguen su incansable ritmo sin importar nunca lo que acontece a su alrededor, pasan del verde al ámbar, luego al rojo, después vuelve el verde seguido del ámbar y vuelta al rojo, una vez tras otra.

La cerveza se está calentando, la bebe al trago, aplasta la lata con la mano y la lanza fuerte desde la ventana, el sonido de la lata al golpear contra el asfalto suena estrepitosamente, el vagabundo del banco se despierta sobre saltado, el perro huye, asustado, los vagabundos que se pelean por el whisky cesan su batalla y la botella cae contra el suelo, derramándose así los últimos tragos, es como si el mundo, en aquel preciso instante, se hubiera detenido tan solo unas milésimas de segundo, mientras, el semáforo pasa del verde al ámbar y después al rojo. Cierra la ventana con suavidad, no quiere volver a interferir en el mundo de ahí fuera con otro sonido.

La cabeza le da vueltas, siente angustia, se dirige al cuarto de baño, hunde la cabeza en el retrete y deja salir todo lo que su estómago no puede retener, se lava la boca, se mira en el espejo, se encuentra con un rostro cansado, arrugado, demasiado joven para pasar la noche de la cama a la nevera, demasiado viejo para emborracharse cada noche.

Vuelve a la cama, vuelve a levantarse al cabo de un momento, se dirige a la nevera, no quedan cervezas, se vuelve a acostar, pensando en como sería su vida, si fuera un semáforo.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.
Imagen; thiita

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Rescate.

Sálvame de tardes enlatadas,
de domingos aburridos
y situaciones cargadas. 

Sálvame de guardabarros
que amortiguan mis caídas,
que no permiten miramientos, 

Sálvame de noches frías,
en las que cuesta respirar
y el aire es espeso.

Sálvame de mí mismo,
pues soy un mar
plagado de curvas. 

Sálvame.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.
Imagen; adixion

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Ser escritor (versión corregida)

Casi todo el mundo es escritor.
Y yo quiero ser escritor.
Como todos.
No todo el mundo piensa que
en su vida puede llegar a ser profesor,
psicólogo, ingeniero industrial, dentista,
pero todos saben que pueden escribir,
saben que pueden ser escritores.
Todo el mundo usa palabras
y sabemos leerlas
y sabemos escribirlas.
Todos pueden ser escritor -piensan-.
Muchos que tienen un trabajo de mierda
dicen ser escritores.
Todos escriben,
todos se sienten importantes
según su propio criterio.
Y yo quiero ser escritor.
Como todos.
Pero por suerte,
nadie es escritor,
unos pocos -demasiados-
en realidad no son nada,
pero no lo saben,
¡lo peor de todo es que no lo saben!.
Pero se sienten inteligentes e interesantes
diciendo que son escritores.
¿Que escriben?.
Pero todos podemos escribir,
todo el mundo usa palabras,
y sabemos leerlas
y sabemos escribirlas.
Y yo quiero ser escritor.
Como todos.
Otros, al sentir esa fuerza
inspirada por el hecho
de “ser escritor”
se vuelven prepotentes,
sienten que lo suyo
es mejor que nada,
que su palabra es la única
a tener en cuenta
pero en realidad
son unos inútiles -pero no lo saben-
¡Lo peor es que no lo saben!
Falta de humildad.
Pero todos podemos escribir,
todo el mundo usa palabras,
y sabemos leerlas
y sabemos escribirlas.
Y yo quiero ser escritor.
Como todos.

Primera versión [Aquí] escrita el diez de marzo de 2008.
Imagen; RaulReal 

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.

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Sad.

Mi cuerpo se arrastra
por el suelo una vez más,
buscando retazos
de aquella ilusión
que dejaste aquí tirada,
arrancada y pisoteada,
una explicación ahora
no me serviría de nada,
olvida el pasado,
olvida lo que fue y
pudo haber sido,
mírate ahora,
no arranques tu reflejo
de este cruel espejo,
acepta lo que ves,
luego no me vengas
con lo que fue
y pudo haber sido,
olvídalo,
mientras yo continúe
tirado y arrastrado
en este sucio y frío suelo
nada tendrá mas sentido
que volverme a levantar
con los trozos de mis sueños
metidos en los bolsillos,
arrugados y molidos,
los guardaré
en mi vieja caja de cartón
aquella que escondo
debajo de la cama
con un montón más
de trastos viejos
sin uso ahora alguno,
deja de buscarme,
olvídalo
no me vengas
con lo que fue y
pudo haber sido,
no tengo fuerzas
para aguantar
la estridencia
del tono de tu voz,
déjame solo,
solo quiero descansar,
sabiendo que
por lo que me arrastré
habita ahora
debajo de
mi maltrecha cama
descansando,
sin hacer ruido
sin quitarme el sueño,
sin quitarme el hambre,
quiero dormir,
olvídame,
olvídalo.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte.
Imagen; Kashimana.

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