Archivo mensual: septiembre 2009

Aullido.

Me convierto en hombre lobo,
y te observo desde la ventana
aunque estés a miles de kilómetros.

Me convierto en hombre lobo,
y enseño los dientes
cuando los perros se acercan a ti,
ellos alimentan mi rabia,
los mismos que ignoran mi presencia.

Me convierto en hombre lobo,
y con mi olfato te vigilo,
persigo tu rastro a cada paso.

Saco las garras si alguien te hace daño,
y gruño antes de que me lo pidas.

Me convierto en hombre lobo,
y cada noche aullo al cielo
para que recuerdes que te observo.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte
Imagen; cubamagica

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Tardes lluviosas.

Hoy es otra tarde de lluvia, igual que ayer. Me sorprendió que en las noticias no se equivocasen con el tiempo que se nos echaba encima, pero así fue y acertaron. La lluvia se dejaba caer sin piedad, con fuerza, golpeando coches, edificios, parques, calles y algún transeúnte que no se fió de la palabra del hombre del tiempo. Mientras tanto yo observaba todo desde casa, como el agua caía sin dejar un respiro, golpeando los cristales de las ventanas. Siempre me gustó el frío que trae consigo las tormentas, así que abrí la ventana y saqué la cabeza, sentía que me mojaba cada vez mas, pero me gustaba, no se porqué pero de pronto cerré los ojos y grité, grité hasta encontrarme completamente empapado, luego volví a meter la cabeza en casa, tenía el pelo chorreando y el agua resbalaba por mi cuerpo hasta formarse un charco a mis pies, pero tampoco importaba demasiado. Hacía fresco, y yo con mi cabeza empapada. Me quité la camiseta y volví a asomarme por la ventana, era cierto eso de que palos a gusto no duelen. Cerré los ojos y abrí la boca para intentar saborear la lluvia, pero apenas sentía las gotas caer, así que acabé sacando medio cuerpo por la ventan, con la cabeza mirando al cielo, los ojos cerrados y la boca completamente abierta intentando probar esa agua. De pronto, una voz: -¡No lo hagas!. Miré hacia abajo, en la acera de enfrente se encontraba una mujer mayor, toda empapada. -¡No lo hagas muchacho!. Volvió a decir. Supuse que verme desde ahí abajo podría parecer otra cosa. Me quedé mirándola, en silencio, pensando, hasta que la mujer volvió a romper el silencio: -¡Muchacho, espera por favor!. Al fin me reí y le contesté: -¡Señora! ¡No es lo que parece!. Segundos después fueron llegando varias personas donde la mujer se encontraba. Me asusté y al fin me metí en casa, pero continuaba asomado.

La gente se aglomeraba bajo la incesante lluvia, alrededor de esa mujer, y yo no entendía nada. Fueron llegando mas y mas personas, no sabría explicarme de donde salían, llegó también una niña cogida de la mano de su madre, todos empapados, sin paraguas ni nada. De pronto la niña se soltó de su madre, apuntó con una mano a mi edificio y soltó un grito. Me di cuenta que no me señalaba a mi. Cuando quise darme cuenta era demasiado tarde, un cuerpo cayó del cielo ante mis ojos. Miré abajo, alguien acababa de suicidarse en mi edificio. Cerré la ventana y me quedé mirando a la multitud de la calle acercarse corriendo hacia el cuerpo inerte. Hoy es otra tarde de lluvia, igual que ayer.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte
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liquid.cure

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Escribo.

Escribo. Escribo mientras te espero. Escribo. Escribo para que los minutos no se paren mas tiempo del debido. Escribo mientras pienso que escribir. Pienso mientras escribo que decir. Escribo para pensar y pienso para escribir. Escribo cuando no tengo nada que hacer, escribo cuando no tengo nada que decir, y digo que no tengo nada que escribir. Escribo y digo, digo y escribo. Escribo para no pensar en ti, y pienso en ti para poder escribir. Escribo. Escribo mientras termina una canción y otra da comienzo. Escribo. Escribo mientras suena una televisión, escribo con el ventilador apagado, escribo con calor. Escribo. Escribo con una bombilla de bajo consumo, escribo en una libreta comprada en los chinos, escribo sobre hojas con muchos cuadraditos, escribo sentado, escribo de pie, escribo encima de un cristal, escribo mientras escucho música, escucho música mientras escribo, escribo mientras alguien abre un grifo, escribo mientras una puerta se cierra, escribo mientras una puerta se abre, escribo mientras termina la hoja de mi libreta, escribo mientras le doy la vuelta, escribo mientras comienzo una nueva línea, escribo mientras mi mano derecha tropieza con los muelles de la libreta al final de cada línea. Escribo sin música, escribo mientras espero que llames, escribo con el murmullo de la calle, escribo mientras hago tiempo para que me llames, me llamas mientras  escribo, escribo mientras me llamas. Me llamas, escribo, me llamas, escribo, me llamas, escribo, me llamas. Ya no escribo.

© 2009 El Viaje a Ninguna Parte
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faboarts

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Incluso cuando estoy contigo.

Pienso en ti a casa instante, a casa segundo, pienso en ti constantemente, pienso en ti incluso cuando estoy contigo. Pienso en ti cuando me acuesto por las noches, pienso en ti mientras sueño, pienso en ti cuando despierto, cuando me levanto y cuando hago la cama, cuando desayuno y cuando me lavo los dientes y las manos. Pienso en ti cuando me ducho, también cuando me visto y cuando bajo los escalones, cuando camino y cuando salgo a la calle, cuando me cruzo con la gente, cuando veo a un niño reir, cuando me tropiezo, cuando los ancianos observan las obras del barrio,
cuando un coche acelera y cuando otro frena y también cuando los semáforos cambian de color. Pienso en ti mientras hablo con la gente, también cuando la gente me habla y me preguntan, cuando me dan los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches, pienso en ti mientras respondo, pienso en ti cuando muevo las manos, pienso en ti cuando me miro al espejo, cuando preparo la comida, cuando frego los platos y los dejo en su sitio, cuando veo la televisión o cambio de canal, cuando me tumbo en el sofá, cuando escucho música, cuando hago la compra, pienso en ti cuando lloro, cuando sonrio, cuando alzo la voz o hablo en un murmullo, pienso en ti cuando estoy leyendo, también cuando escribo, pienso en ti cuando pasan los días, cuando pasan las nubes, cuando los aviones despegan y también cuando aterrizan, pienso en ti cuando chispea, cuando llueve, graniza o hay tormenta, también cuando caen rayos o escucho un trueno. Pienso en ti cuando miro la luna, cuando veo las estrellas y cuando juego con las sombras. Pienso en ti cuando salgo por las noches, cuando bebo cerveza, cuando son las cuatro de la madrugada, pienso en ti cuando giro la cabeza, cuando me toco el pelo o me rasco los ojos. Pienso en ti cuando vuelvo a casa, cuando me quito la ropa y me meto en la cama, pienso en ti mientras duermo, pienso en ti mientras sueño, pienso en ti cuando despierto, cuando me levanto de la cama. Pienso en ti a casa instante, a cada segundo, pienso en ti constantemente, pienso en ti insluso cuando estoy contigo, pienso en ti porque soy capaz de mirarte a los ojos y decir que te quiero. Te quiero.

Pienso en ti a cada instante, a cada segundo, pienso en ti constantemente, pienso en ti incluso cuando estoy contigo. Pienso en ti cuando me acuesto por las noches, pienso en ti mientras sueño, pienso en ti cuando despierto, cuando me levanto y cuando hago la cama, cuando desayuno y cuando me lavo los dientes y las manos. Pienso en ti cuando me ducho, también cuando me visto y cuando bajo los escalones de mi casa, cuando salgo a la calle y mientra camino, cuando me cruzo con la gente, cuando veo a un niño reír, cuando me tropiezo, cuando los ancianos observan las obras del barrio, cuando un coche acelera y cuando otro frena y también cuando los semáforos cambian de color. Pienso en ti mientras hablo con la gente, también cuando la gente me habla y me preguntan, cuando me dan los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches, pienso en ti mientras respondo, pienso en ti cuando muevo las manos, pienso en ti cuando me miro al espejo, cuando preparo la comida, cuando friego los platos y los dejo en su sitio, cuando veo la televisión o cambio de canal, cuando me tumbo en el sofá, cuando escucho música, cuando hago la compra, pienso en ti cuando lloro, cuando sonrío, cuando alzo la voz o hablo en un murmullo, pienso en ti cuando estoy leyendo, también cuando escribo, pienso en ti cuando pasan los días, cuando pasan las nubes, cuando los aviones despegan y también cuando aterrizan, pienso en ti cuando chispea, cuando llueve, graniza o hay tormenta, también cuando caen rayos o escucho un trueno. Pienso en ti cuando miro la luna, cuando veo las estrellas y cuando juego con las sombras. Pienso en ti cuando salgo por las noches, cuando bebo cerveza, cuando son las cuatro de la madrugada, pienso en ti cuando giro la cabeza, cuando me toco el pelo o me rasco los ojos. Pienso en ti cuando vuelvo a casa, cuando me quito la ropa y me meto en la cama, pienso en ti mientras duermo, pienso en ti mientras sueño, pienso en ti cuando despierto, cuando me levanto de la cama. Pienso en ti a casa instante, a cada segundo, pienso en ti constantemente, pienso en ti incluso cuando estoy contigo, pienso en ti porque soy capaz de mirarte a los ojos y decir que te quiero. Te quiero.

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Imagen; lostraveller

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